Entrevista con Nubia Sandoval

"Del anhelo personal a un proyecto de vida"
La cocina llegó a la vida de Nubia Sandoval mucho antes de que pudiera imaginarla como una profesión. Hoy, a sus 42 años, esta madre soltera de dos niñas ha logrado transformar una pasión de infancia en un proyecto de vida que combina esfuerzo, disciplina y amor por los sabores orientales. Aunque las circunstancias no le permitieron dedicarse de lleno a la gastronomía desde joven, nunca soltó ese anhelo que la acompañó desde que era niña y observaba con atención cada platillo que se preparaba a su alrededor. Fue ya en la adultez cuando decidió apostar por su talento, capacitándose a través de cursos y aprendizaje autodidacta, apoyándose en videos y práctica constante. Actualmente, Nubia dirige su propio negocio de comida con temática oriental, al mismo tiempo que trabaja como cocinera en un restaurante, demostrando que la perseverancia y el trabajo diario pueden abrir caminos incluso en medio de los mayores retos personales.
¿Quién es Nubia Sandoval y cómo te describirías en pocas palabras?
"Soy una mujer que ha aprendido a salir adelante a base de trabajo, esfuerzo y mucha constancia. Soy madre, cocinera de corazón y una persona que no se rinde fácilmente, porque sé que tengo dos hijas que dependen de mí y un sueño que quiero seguir construyendo".
¿Desde cuándo nació tu gusto por la cocina?
"Desde que era muy chica sentía una conexión especial con la cocina. Me gustaba observar cómo se preparaban los alimentos, ayudar cuando podía y experimentar, aunque fuera de manera sencilla. Para mí, cocinar siempre fue una forma de expresar cariño y creatividad".
¿Por qué no pudiste dedicarte a la cocina como profesión desde joven?
"Hubo muchas circunstancias personales y responsabilidades que me llevaron por otros caminos. A veces la vida no se acomoda como uno quisiera y tienes que priorizar, aunque eso signifique dejar tus sueños en pausa".
¿En qué momento decides que la cocina sería ya una profesión para ti?
"Llegó un punto en mi vida en el que entendí que si no lo intentaba, me iba a quedar con la frustración. Fue entonces cuando decidí tomar la cocina en serio y luchar por convertirla en mi profesión".
¿Cómo fue tu proceso de aprendizaje en la cocina?
"No fue sencillo ni rápido. Tomé cursos, practiqué muchísimo y aprendí de manera autodidacta viendo videos. Muchas veces me equivoqué, pero cada error fue una lección que me ayudó a mejorar".
¿Por qué elegiste la temática oriental para tu negocio?
"Porque es la cocina que más me apasiona. Me encantan los sabores, las técnicas y la cultura oriental. Sentí que era la mejor forma de ofrecer algo que realmente me representara".
¿Qué significa para ti tener hoy tu propio negocio de comida?
"Significa orgullo, satisfacción y la prueba de que no me rendí. Es el resultado de muchos sacrificios, desvelos y decisiones difíciles, pero también de mucha ilusión".
Además de tu negocio, trabajas en un restaurante, ¿cómo es esa rutina diaria?
"Es una rutina pesada, pero necesaria. Trabajo muchas horas y trato de organizarme para cumplir con todo. No siempre es fácil, pero sé que todo suma para seguir adelante".
¿Qué ha sido lo más complicado de este proceso?
"El cansancio físico y emocional. A veces el tiempo no alcanza y hay días muy pesados, pero aprendes a seguir porque sabes por qué lo haces".
¿Qué papel juegan tus hijas en tu vida y en tus decisiones?
"Ellas son mi mayor motivación. Todo lo que hago es pensando en ellas, en darles estabilidad y enseñarles que con trabajo y esfuerzo se pueden lograr muchas cosas".
¿Qué te ha enseñado la cocina más allá de lo laboral?
"Me ha enseñado a ser paciente, disciplinada y a confiar en mí misma. La cocina te exige constancia y también te enseña a levantarte cuando algo no sale bien".
¿Cómo ha sido la respuesta de la gente hacia tu comida?
"Muy positiva. Ver a los clientes satisfechos y regresar es una de las mayores recompensas. Eso me motiva a seguir mejorando cada día".
Sabemos que te gusta viajar, ¿cómo influye eso en tu cocina?
"Viajar me inspira mucho. Conocer nuevos lugares y probar otros platillos me abre la mente y me da ideas para seguir innovando".
¿Cuáles son tus metas a futuro dentro de la gastronomía?
"Quiero hacer crecer mi negocio, consolidarlo y, si se puede, tener un espacio más grande. También quiero seguir aprendiendo y perfeccionando mi cocina".
¿Qué mensaje le darías a otras mujeres que desean emprender?
"Que no se rindan, que crean en ellas mismas y que entiendan que nunca es tarde para empezar. Los sueños se cumplen con esfuerzo y perseverancia".
La historia de Nubia es testimonio de que la perseverancia puede transformar las circunstancias más complejas en oportunidades de crecimiento. A lo largo de los años, ha sabido equilibrar el rol de madre soltera, trabajadora y emprendedora, sin perder de vista la pasión que la impulsa desde la infancia. Su camino en la cocina no solo habla de recetas y sabores, sino de disciplina, sacrificios y decisiones valientes tomadas en momentos clave de su vida. Hoy, su negocio de comida oriental y su labor diaria en un restaurante representan mucho más que una fuente de ingresos: son la materialización de un sueño que se negó a quedar en pausa. Nubia avanza con la convicción de que el esfuerzo constante abre puertas y deja enseñanzas profundas. Su ejemplo refleja la realidad de muchas mujeres que luchan por salir adelante, demostrando que nunca es tarde para reinventarse y construir un futuro más sólido para ellas.
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