La Entrevista con Alex Peralta

“El viento en la cara es la mejor sensación del mundo”
¿Cómo nace tu afición por las motocicletas y la velocidad?
“Mi afición nace desde muy joven, prácticamente desde la adolescencia. Crecí viendo motocicletas en la calle, escuchando el sonido del motor y sintiendo una enorme curiosidad. En ese entonces, una moto representaba libertad, rebeldía y aventura. No venía de una familia motociclista, pero algo en mí se encendía cada vez que veía pasar una. A los pocos años tuve mi primera moto y desde ese momento supe que la velocidad y las dos ruedas serían parte fundamental de mi vida. No fue una moda ni una etapa pasajera, fue el inicio de una relación que ha durado más de cuatro décadas”.
¿Recuerdas tu primera motocicleta y lo que sentiste al manejarla?
“Claro que la recuerdo perfectamente. No era una moto grande ni potente, pero para mí lo era todo. La recuerdo con mucho cariño porque fue mi puerta de entrada a este mundo. Sentí libertad, adrenalina y una conexión muy especial. Era como si todo cobrara sentido cuando estaba sobre ella. Fue una sensación que jamás volví a experimentar de la misma manera, porque fue la primera vez que entendí lo que significaba manejar una motocicleta y asumir esa responsabilidad”.
Llevas más de 40 años en este mundo, ¿cómo ha cambiado el motociclismo desde que empezaste?
“Ha cambiado muchísimo. Antes las motos eran más simples, más rudas, más mecánicas. Exigían más habilidad del piloto, porque no había tantas ayudas electrónicas. Hoy la tecnología ha avanzado de manera impresionante: frenos ABS, suspensiones inteligentes, control de tracción, modos de manejo y sistemas de seguridad que antes eran impensables. Sin embargo, la esencia sigue siendo la misma: pasión, respeto y amor por la velocidad. La tecnología ayuda, pero nunca sustituye la experiencia”.
¿Qué significa para ti la velocidad?
“Para mí la velocidad no es solo ir rápido. Es concentración, control y respeto. La gente suele pensar que es imprudencia o locura, pero en realidad la velocidad bien entendida es disciplina. Saber cuándo acelerar y cuándo no hacerlo es lo que marca la diferencia entre un verdadero motociclista y alguien que solo busca riesgos. La velocidad exige mente fría y mucha conciencia”.
¿Has vivido momentos de peligro a lo largo de estos años?
“Sí, claro que los he vivido. Cuando llevas tantos años rodando, es inevitable enfrentar situaciones complicadas. He tenido sustos fuertes, caídas y momentos en los que todo pudo salir muy mal. Pero de cada experiencia aprendes algo. Esos momentos te enseñan humildad, te bajan los pies a la tierra y te recuerdan que la moto siempre merece respeto. Nunca hay que confiarse”.
¿Qué papel juega la experiencia en el manejo de una motocicleta?
“La experiencia lo es todo. Puedes tener la mejor moto del mundo, pero sin experiencia no sirve de nada. Con los años aprendes a leer el camino, el clima, el tráfico y hasta a otros conductores. También aprendes a conocerte a ti mismo, a reconocer cuándo estás cansado, distraído o molesto. La experiencia te da calma y te ayuda a tomar mejores decisiones”.
¿Qué tipo de motocicletas prefieres y por qué?
“Me gustan mucho las motocicletas deportivas, porque ofrecen emoción, precisión y respuesta inmediata. Pero también disfruto mucho las de carretera. Cada una tiene su encanto. Las deportivas te exigen atención total, mientras que las de carretera te permiten disfrutar el viaje, el paisaje y la compañía. Para mí no se trata solo de la moto, sino del momento que estás viviendo sobre ella”.
¿Qué es lo que más disfrutas al salir a rodar?
“Disfruto el silencio mental que se genera cuando estoy manejando. En la moto desaparecen los problemas, las preocupaciones y el ruido del día a día. Solo existe el camino, el motor y tú. Es una sensación de libertad absoluta. También disfruto mucho compartir rodadas con amigos, porque se crea una hermandad muy especial entre motociclistas, una confianza que solo se entiende entre quienes rodamos”.
¿Qué consejo le darías a las nuevas generaciones que se inician en el motociclismo?
“Les diría que respeten la moto, que no se confíen y que aprendan poco a poco. La velocidad no es una competencia, es una responsabilidad. Usar siempre equipo de protección, capacitarse, conocer sus límites y nunca dejar de aprender es fundamental". El motociclismo es hermoso, pero exige madurez”.
Después de más de 40 años, ¿qué te ha enseñado el motociclismo sobre la vida?
“Me ha enseñado paciencia, respeto y disciplina. Me ha enseñado que todo en la vida es equilibrio, como manejar una moto. Si te excedes, pierdes el control; si tienes miedo, tampoco avanzas. La motocicleta es una gran maestra de vida”.
Finalmente, ¿te imaginas una vida sin motocicletas?
“Honestamente no. Las motocicletas son parte de mi identidad. Han estado conmigo en distintas etapas de mi vida y me han dado momentos inolvidables. Mientras tenga fuerza y salud, seguiré rodando, porque la pasión por las motos no se jubila”.
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'Cada esfuerzo es para mejorar tu y los tuyos' ¿Quién es Manuel Ruiz y dónde nace su historia? “Soy Manuel Ruiz, originario de San Buenaventura, Coahuila. Ahí nací, pero prácticamente toda mi niñez y adolescencia las viví en Monclova. Crecí en una familia trabajadora, -- leer más
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