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Mayo de 1862

Ulises Lara López
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¿Cómo no tenerlo presente? A 164 años, nuestra memoria sobre el 5 de mayo habita en una larga cantidad de escritos, discursos, ceremonias y monumentos, a todo lo ancho de nuestro hermoso país e incluso más allá; porque vale la pena decirlo, no había elementos objetivos de triunfo sobre las tropas francesas y ese suceso se celebra incluso en EU como una segunda independencia.

Las condiciones no podían ser más difíciles, veníamos saliendo de tres años de una cruenta guerra con los conservadores, que aún derrotados siguieron cometiendo saqueos y asesinatos como los de Melchor Ocampo, Santos Degollado y Leandro Valle. Las potencias europeas, exigiendo el pago de deudas, habían desembarcado sus fuerzas en el puerto de Veracruz. Solamente Inglaterra y España abrieron paso a una de las negociaciones diplomáticas más importantes del gabinete del Presidente Juárez, mientras que Francia se negó porque venía dispuesta a tener presencia militar en el continente americano, con el objetivo de imponer una monarquía afín a sus intereses, que además contaba con el apoyo de los recientemente derrotados opositores a la república.

Vale la pena recordar que cuando el Gral. Uranga, quien había sido designado al frente del Ejército de Oriente por el presidente Juárez, tuvo oportunidad de observar al ejército francés, concluyó que eran muy superiores a nuestras fuerzas en disciplina, armas y experiencia, y sugirió no luchar y aceptar sus condiciones. De inmediato, el presidente decidió darle el mando a Ignacio Zaragoza a quien ya había escuchado calificarlos de invasores desde el momento en que desembarcaron y asumió la responsabilidad de organizar la resistencia de la patria.

Es de reconocer que, en ese contexto, el Gral. Miguel Negrete ofrece una de las claves humanas de esta épica jornada. Había elegido el bando conservador, pero frente a la intervención francesa decidió colocarse del lado republicano, y la frase que se le atribuye “tengo patria antes que partido”, hoy puede leerse con más claridad que antes, porque explica una forma de madurez política frente al bien mayor, para el beneficio del pueblo ante los intereses de particulares y los ataques extranjeros; pues en momentos excepcionales, las diferencias internas pueden seguir existiendo, pero también deben reconocerse en segundo plano cuando está en riesgo la comunidad política que denominamos Estado. La Batalla de Puebla entonces ofrece otra enseñanza valiosa, nuestro país fue defendido incluso entre adversarios internos, cuando éstos entendieron que la disputa doméstica tiene fronteras.

Esta victoria, que celebramos año con año, no fue posible sólo por la claridad política de Ignacio Zaragoza que entendía perfectamente la necesidad de detener el avance del ejército francés, mientras el presidente y su gabinete iniciaban la república itinerante. El mérito del estratega fue leer con claridad el terreno, ordenar las limitadas fuerzas de infantería y artillería, el buen uso de las cargas de caballería y resistir la batalla. Asumió que el contexto ofrecía una defensa posible con bastiones como los fuertes de Loreto y Guadalupe y, si sostenían líneas firmes durante las embestidas, obligaba al adversario a combatir en condiciones menos favorables.

La victoria de México frente al ejército francés no resolvió la guerra, pero modificó el ánimo de la República. El mensaje que nuestro general Ignacio Zaragoza mandó por telégrafo a Juárez, “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”, informó un triunfo militar y a la vez dejó constancia de que un país, aun con divisiones internas, podía y sostenerse de pie frente a quien lo miraba como territorio disponible.

Por eso el 5 de mayo conserva vigencia en la memoria, pues recuerda que la respuesta de México frente a la presión externa requiere serenidad, experiencia, oficio político y sentido de Estado. La firmeza no siempre necesita estridencia; a veces se expresa en saber dónde se está parado, qué se defiende y por qué cauces debe defenderse.

Registramos los nombres de nuestros héroes y de los grandes cambios, en los espacios públicos por los que transitamos, en nuestros monumentos y conmemoraciones. Pero tenemos que traerlos a la memoria cuando surgen hechos que evocan esos momentos. Han resurgido los sueños imperiales en un mundo multipolar y se quiere regresar a las épocas previas a la existencia de la Liga de las Naciones y usar derecho internacional a conveniencia. Somos generaciones que vivimos la presión de una economía globalizada, que no la entendimos como la disolución de nuestro Estado, sino donde encontramos nuestro lugar en el concierto internacional, por ello seguimos defendiendo la soberanía, nuestra identidad cultural y nuestro sistema de leyes e instituciones.

Por ello es oportuno, en el marco de una conmemoración más del Heroico 5 de Mayo, tener en cuenta la dignidad como nación libre, la importancia de la inteligencia estratégica de nuestros gobernantes y el valor de nuestros soldados que aún prevalece y refrenda la unidad nacional. A manera de corolario: en las clases de historia francesa, la aventura de Napoleón III en nuestro país, se reseña como “Expedición a México” y lo refieren como una anécdota menor, muestra de lo que hacen los pueblos con los personajes que dejaron una imagen en sus naciones por debajo de sus expectativas.

Columna: De la máquina de escribir a la inteligencia artificial

Leía un libro que recoge artículos de Javier Marías que aparecieron en un suplemento cultural entre 1994 y 1996 (Mano de sombra. Alfaguara. 2025). En dos de ellos y de pasada, como si se tratara de una rutina insulsa, porque así lo era ya para esos años, se hace referencia -- leer más

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